about us | news | festival | projects | cds | dvds | publications | galleries | contact

publications
books

afrovenezuelan reflections

online articles

zelfbestuur aan de orinoco

op naar een indiaanse staat

interview met nohelí pocaterra

la diáspora negra en holanda

missionarissen bij de indianen van venezuela

venezuela: "11 a" en de bolivariaanse revolutie

marrons & eurocriollos: het creoliseringsproces van nederland

consolidatie en zelfkritiek van de inheemse beweging in venezuela

tweede interview met nohelí pocaterra

the sound of revolution

 

La diáspora negra en Holanda

En este artículo ofrecemos un esbozo breve de la diáspora negra hacia los dos lados del "Atlántico Negro".

Después de la independencia de Surinam -anteriormente la Guyana Holandesa o La Costa Salvaje- la ola migratoria hacia Holanda crecía enormemente: Casi 60% de la población decidió mudarse al país de los colonizadores, para muchos de ellos la verdadera patria. Alrededor de 300 mil personas, con una múltiple herencia étnica- javanés, chino, judío, hindú, europeo, judío, indígena, afroamericana y de todas las combinaciones entre ellos, escogieron la relativa seguridad de la sociedad de bienestar, antes de sumergirse en los periplos de la recién nacida nación.

Desde entonces las ciudades principales holandesas -como Amsterdam, Rotterdam y La Haya- parecieron cambiar de color. Ya había una cantidad de gente de color, casi exclusivamente proveniente de otra ex-colonia holandesa, Indonesia, pero desde 1975 empezó lo que podemos describir como una intensificación del proceso de creolización de la sociedad holandesa. Pero primero hay que abordar el tema de la herencia africana en Surinam. Como las demás colonias Guyanesas, la parte holandesa no ofreció tantas posibilidades a los inversores y empresarios (proto )capitalistas. Solo la brutal explotación de mano de obra esclavizada hizo posible hacer una ganancia, y los africanos fueron las víctimas de esta consideración netamente económica.

Pero debido al aislamiento de la colonia de un parte, y de las haciendas por otra parte, para los recién llegados Africanos era sumamente fácil refugiarse en las selvas tropicales o en las sabanas casi completamente des habitadas. Ya desde el inició de la colonia hubo el problema urgente de la pacificación de los así llamados marrones, quienes por su lado reconstituyeron cumbes escondidos. Hubo guerras incesantes entre los mercenarios -entre ellos muchos manumisosde los hacendados y los marrones, hasta que el poder colonial quería deshacerse del problema (de nuevo por motivaciones económicas) y decidieron fIrmar un tratado de paz con las 'tribus' marrones (con la condición que ellos iban cazar esclavos fugaces luego).

Debido a esta tradición de cimarronaje, la herencia africana era mucho menos diluida que en otros partes del continente; los "negros de la selva" -bosnegers o bush negroes- han mantenido muchas de sus tradiciones ancestrales, y por eso la presencia de elementos de origen africano es mucho más fuerte que en el resto del Nuevo Mundo. En los años treinta esta realidad de una africanía excepcional ya llamó la atención del antropólogo norteamericano Herskovitsj. Con los Saramacos -por ejemplo- toda su cosmología y sus artes tienen sus raíces directamente en África, sobre todo en la zona de la antigua Costa de Oro -ahora Ghana- donde los holandeses monopolizaron el trato de esclavos desde El Mina y otras fortalezas. El arte de tallar madera entre los marrones, tiene un nivel insuperado en América Latina.

Después de la abolición, la bifurcación entre los marrones y 'negros de la ciudad' -o negros más asimilados- que surgió en el contexto colonial, se quedó intacto. Así surgió la diferenciación entre "bosnegers" en "stadscreolen", los términos de entonces para describir dos grupos de descendencia africana que casi siempre se desconfiaron (stadscreolen son' criollos de la ciudad', pero en holandés -como en el inglés- creole denota negro).

Después de la independencia de Surinam, el país despertó cruelmente de sus sueños para establecer un nuevo mundo. Un golpe de estado impuso a la gobernación de Bouterse y a una segunda ola de exiliados. En el interior del país empezó una guea sucia, de lo cual los marrones y los indígenas fueron las principales víctimas. También debida a las experiencias vividas por Surinam, las emás colonias holandesas en el Caribe no deseaban una indeendencia prematura. En las Antillas holandesas hay una preencia 'afro' muy evidente, pero allí nunca había la posibilidad e uno refugio fuera del sistema colonial hegemónico. Los Afroantillanos tienen por lo general un nivel de vida bastante alto, gracias a su nivel de educación y de la posición estratégica de las 'slas. Pero justo en los últimos años creció la ola migratoria de jóvenes -mayoritariamente masculinos- que se vean enfrentados con la escasez de posibilidades en las Antillas y que buscan su suerte en la madre patria. Una vez llegados allí se ven marginados y criminalizados.

Otra parte de La Diáspora Negra en Holanda es la presencia creciente de Africanos refugiados y asilados. Como Holanda tiene una cierta fama de tolerancia, y la atracción de una sociedad de bienestar, la cantidad de asilado s que buscan su suerte en Holanda es una de las mas elevadas en el mundo (más por ejemplo que en Canadá o Australia, países con un tamaño cientos de veces superior a la de Holanda).

Debido a la diáspora negra, Holanda se vuelve "criolla". Cada año que pasa pone un poco más de café en la leche. Ojalá que la mayoría de los holandeses continue a ver este proceso de mestizaje como algo enriquecedor, como un proceso ofreciendo a todas las etnias posibilidades para reconstituir una humanidad más inclusiva. Como símbolo de este proceso, que también es un proceso de concientización por parte de los viejos colonizadores, sirve la decisión del gobierno holandés para -finalmenteestablecer un monumento en honor y en la memoria de los muchos africanos esclavizados por sus antepasados.

 

Fundación Interchange
Th. Werenbertszstraat 11
6574 AM Ubbergen
The Netherlands
Tel.: 0031 - 24 36 03 550
mailto:bartolome@fundint.nl

© 2014 Fundación Interchange